En esta entrada nos vamos a olvidar del inglés. Así que si hay gente que esperaba una entrada en ese idioma, lo siento mucho, pero no la va a encontrar. ¿Y por qué? Porque toca hacer un homenaje a uno de los mejores poetas de España, y, según mi opinión, del mundo entero. Estoy hablando de Antonio Machado, poeta español que vivió durante muchos años en Soria, y que, finalmente, murió en Couillure (Francia). Sus restos siguen descansando en ese pueblo costero de Francia, y puedo afirmar que estar cerca de la tumba de este especial poeta emociona, ya que he estado allí. Y hoy, por motivos que no desvelaré, voy a escribir una de sus poesías que más me gustan, y por el que conocí a este querido escritor, a manos del también genial Joan Manuel Serrat, que un día puso en una de sus canciones la siguiente poesía:

Caminante, son tus huellas
el camino, y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante, no hay camino,
sino estelas en la mar.
Y con esta poesía me despido, hasta otra ocasión.
Señor Naranja.