Friday, December 19, 2014

Al pie desde su niño. Pablo Neruda.

El pie del niño aún no sabe que es pie,
y quiere ser mariposa o manzana.
Pero luego los vidrios y las piedras,
las calles, las escaleras,
y los caminos de la tierra dura
van enseñando al pie que no puede volar,
que no puede ser fruto redondo en una rama.
El pie del niño entonces
fue derrotado, cayó
en la batalla,
fue prisionero,
condenado a vivir en un zapato.
Poco a poco sin luz
fue conociendo el mundo a su manera,
sin conocer el otro pie, encerrado,
explorando la vida como un ciego.
Aquellas suaves uñas
de cuarzo, de racimo,
se endurecieron, se mudaron
en opaca substancia, en cuerno duro,
y los pequeños pétalos del niño
se aplastaron, se desequilibraron,
tomaron formas de reptil sin ojos,
cabezas triangulares de gusano.
Y luego encallecieron,
se cubrieron
con mínimos volcanes de la muerte,
inaceptables endurecimientos.
Pero este ciego anduvo
sin tregua, sin parar
hora tras hora,
el pie y el otro pie,
ahora de hombre
o de mujer,
arriba,
abajo,
por los campos, las minas,
los almacenes y los ministerios,
atrás,
afuera, adentro,
adelante,
este pie trabajó con su zapato,
apenas tuvo tiempo
de estar desnudo en el amor o el sueño,
caminó, caminaron
hasta que el hombre entero se detuvo.
Y entonces a la tierra
bajó y no supo nada,
porque allí todo y todo estaba oscuro,
no supo que había dejado de ser pie,
si lo enterraban para que volara
o para que pudiera
ser manzana.

Cuadros de una exposición. Moussorgsky.


Monday, December 15, 2014

Ausencia.

 Hoy, en esta isla, ha ocurrido un milagro.

Fue esta mañana, mientras estaba pescando. A la orilla del mar encontré el osito de peluche.

¿Cuánto hacía que no veía ninguno? Años, quizá décadas. Ya ni me acuerdo.

En mi memoria se han borrado todos los recuerdos. Bueno, casi todos. Sólo conservo, como fosilizados en nácar, pequeños tesoros de mi vida.

Como el día en el que mamá me compró el osito. Estaba allí, en el escaparate, perdido entre otros estúpidos peluches llenos de accesorios y de vivos, aunque innecesarios colores. Me dio lástima verlo allí solo, desamparado, sin vida, tirado en una de las sucias esquinas de aquel lugar lleno de alegría.

A mi madre también le dio pena. Sus manos temblaron, y en la cara resbaló una luminosa lágrima que le llegó al labio. No sé por qué, en ese momento pensé que algo iba mal.

Estoy llorando. Aún hoy, cuando vuelvo a esas imágenes, me doy cuenta de que nada ha cambiado. El dolor, la ausencia siguen ahí. ¿Por qué no dijo nada?

A la semana siguiente de comprarme el osito, tuvieron que operarla de urgencia. Cáncer, dijeron. Y grave.

Aquí mis recuerdos son confusos. En mi mente se entremezclan pasillos enormes llenos de fantasmas con goteros, habitaciones blancas y demacradas con camas destartaladas, noches en vela en sillas incómodas… Y la imagen de mi madre pálida, huesuda, sin fuerzas para respirar siquiera, tirada en uno de los cuchitriles de mala muerte de los hospitales.

El día del entierro no sólo murió ella, también murió el osito. A los dos se les apagaron los ojos, los dos exhalaron su último suspiro. Y yo me vi en una iglesia llena de horribles flores y de personas desconocidas, ajeno a los llantos y a las palabras de aliento.

Me fue imposible digerir el golpe. Mi vida se volvió gris, y comencé a ser un simple autómata, que sobrevivía como podía mientras intentaba lidiar con complejas emociones que afloraban dentro de mí. Y poco a poco, el dolor, la ausencia, el rencor a esa madre que nunca dijo lo que le pasaba fueron haciéndome más solitario, hosco y desagradable. No aguantaba ni a mi padre ni a mis hermanos, y menos aún sus risas y sus diversiones. No soportaba que hubieran olvidado tan pronto a mamá.

Por eso me fui a esta isla. Decidí que había sido suficiente, que no quería seguir recordando. Y me fui de casa sin decir ni siquiera adiós.

Miro al osito. En su cara tiene dibujada una gran sonrisa, y sus brazos están doblados, como si quisiera abrazar a alguien. Su pelaje es marrón oscuro, y en él no hay indicios de desgaste; al contrario, es un color fuerte y vivo.

¿Por qué lloró al ver el osito en el escaparate? ¿Acaso fue para ella una imagen de lo que le iba a pasar? ¿O quiso darme una compañía, algo que subsanara la ausencia que iba a sufrir yo?

Termino abrazando al osito, y lo aplasto sobre mi pecho. Seguro que me lo ha mandado mamá. Siento cómo brotan las lágrimas de mis ojos otra vez, y ahora, también siento cómo el dolor se va haciendo más y más pequeño.

¿Será al final posible seguir viviendo sin mamá? No lo sé. Pero creo que lo voy a averiguar.

Wednesday, November 5, 2014

Monday, November 3, 2014

Tuesday, October 28, 2014

El verano.

Sorolla es el pintor de las playas. De los días soleados, de los juegos, de las risas, de la tranquilidad. De los momentos inolvidables cuando éramos niños. De la felicidad.
Siempre que veo uno de los cuadros en los que retrata a esos niños desnudos en la playa, vienen a mi memoria los días de verano de mi infancia. Los días en los que jugaba con la arena y me daba unos buenos baños en el agua salada del mar. Los días en los que todo era diversión, los días en los que no había ninguna responsabilidad.

















Monday, September 1, 2014

Saturday, August 30, 2014

The Taj Mahal.

Phopograph taken by Larry Burrows.

Tuesday, May 20, 2014

Arte para caminar (2): Ayudar.

En esta época que nos ha tocado vivir, se hacen muchas películas. Muchas de ellas ni siquiera las veremos, otras; en cambio, sí. Algunas tienen un gran márketing detrás, otras; sin embargo, pasan desapercibidas para la mayoría del público, porque no cuentan con ese respaldo de las superproducciones.
Si tuviera que decir en qué grupo se encuentra "Los dioses de verdad tienen huesos", la metería en películas poco vistas por un público potencial, ya que cuentan, desgraciadamente, con poco respaldo de publicidad. La gente no la conoce, o por lo menos no hay mucha gente que la vaya a ver. Y lo trsite es que se pierde una gran película.
Cuenta la historia de cinco personas que se dedican a hacer lo imposible por mejorar las condiciones de vida a niños con enfermedades. En el país en el que se desarrolla la realidad que nos cuenta este documental (Guinea Bissau) no hay las suficientes infraestructuras como para tratar a estos niños. Por lo que estos cinco "dioses", como reza el título, hacen lo que pueden para tratarlos, y luchan para que estos niños puedan realizarse operaciones quirúrgicas en países europeos, con el objetivo de salvar sus vidas y, de paso, darnos una lección tremenda de humanidad.
Porque son ellos, con sus palabras, y con sus acciones, los que consiguen hacer de esta película no sólo un documento que muestre una realidad, sino un grito al optimismo, a la esperanza y a la vida. Son personas que nos van contando su día a día, su lucha por salvar a niños que de otra forma no podrían sobrevivir (por el mero hecho de vivir en un país pobre), y son ellos los que consiguen arrancar no sólo la sonrisa al espectador, sino también a muchos niños que salvan.
Personas como éstas son las que hacen falta si queremos que el mundo vaya mejor. Personas que con su coraje, su valentía y su esfuerzo nos enseñan que se puede ayudar, que podemos hacer más cosas de las que hacemos en pro de la sociedad. Nos demuestran que cambiar es posible, que crear del mundo un lugar mejor es viable, y que sólo se necesitan ganas de hacerlo.


Monday, April 21, 2014

Friday, March 7, 2014

Renacimiento.


Libertad.

Hoy toca música. Y de la buena.
Cosas de la vida, este miércoles fue un día importante para mí. Conseguí algo que quería con muchas ganas, y era subirme a un "escenario" y actuar. Hacer un personaje, hacer reír a un público, y hacer que se lo pasara bien. Y por supuesto, también fue importante que yo me lo pasara bien. Creo que se plasmó, y creo que mis compañeros (fuimos cuatro personas las que hicieron el espectáculo) también se divirtieron. Los cuatro dimos lo mejor de nosotros mismos, y eso al público le gustó.
Que nadie piense que estuvimos en un teatro o cosas parecidas. No, estuvimos en un bar, en el que el "escenario" era un escalón que separaba la parte de los espectadores de la gente que realizaba sus actuaciones. De hecho, no sólo estuvimos nosotros cuatro (haciendo un espectáculo de improvisación teatral), sino hubo gente que leyó su poesía (o la de escritores famosos que le inspiraron), y que cantó canciones suyas o de otros cantantes.
Y digo que fue importante no sólo por hacer mi papel (nunca mejor dicho) sino también porque un chico cantó "Libertad" de Kase O-Jazz Magnetism. Una canción que cuando la escuché vi que hablaba de mí, y de todos nosotros. Ya que hace el hincapié en el cambio, pero un cambio personal. Uno de esos cambios que significan que no serás la misma persona de antes, sino que habrás evolucionado, te querrás, y verás que la vida es una oportunidad. Que habrás madurado y que estarás listo para todo aquello que quieras hacer. Te habrás convertido en persona, en alguien maduro, capaz de tomar tus propias decisiones, y hacer de este mundo, si quieres, un lugar mejor para todos.
Me gusta la canción, pero me gustan más los consejos que tiene. Quiérete, mímate, cuídate. Lucha por acabar con la tiranía del mundo. No dejes que nadie te mine la moral. Sé tú mismo, como eres, vive con ello y acéptate. Y vive. No seas sólo una sombra, un fantasma en este mundo lleno de gente igual, de borregos. Destaca, y serás feliz.
Hacía tiempo que no actualizaba el blog, y que no escribía nada. Es una suerte haber encontrado esta canción, y un placer retomar este blog con una canción tan interesante. Ahí va:


Wednesday, March 5, 2014